En el primer artículo sobe dominadas hablamos de algo incómodo pero necesario: antes de intentar subir, hay que construir la base.

Agarre fuerte.
Escápulas que saben moverse.
Dorsales que realmente tiran.

En el segundo dimos el paso lógico: si ya tienes esa base, entonces sí, puedes empezar a practicar la dominada. Colgarte de la barra, intentar subir, repetir el movimiento una y otra vez.

Pero ahora aparece un problema que casi nadie menciona.

La mayoría de la gente empieza a hacer dominadas… y entrena completamente a ciegas.

Llegan al gimnasio, se cuelgan de la barra, hacen algunas repeticiones, quizá tres o cuatro series, y siguen con el entrenamiento. La semana siguiente repiten algo parecido. Tal vez una repetición más. Tal vez una menos.

No lo saben exactamente.

Y si no lo sabes, tampoco puedes saber si estás progresando.

Las dominadas no mejoran porque un día tengas más fuerza o más motivación. Mejoran porque semana tras semana acumulas trabajo. A veces muy poco más que la vez anterior. Una repetición extra. Una serie más. Un pequeño aumento que apenas se nota en el momento.

Pero con el tiempo, ese pequeño aumento se convierte en algo evidente.

Para que eso ocurra hay que empezar a hacer algo muy simple: registrar el entrenamiento.

No tiene que ser complicado. No necesitas fórmulas, ni aplicaciones sofisticadas, ni cálculos extraños. Basta con escribir lo que hiciste.

Cuántas series.
Cuántas repeticiones.

Nada más.

Cuando empiezas a registrar tus dominadas ocurre algo curioso. El entrenamiento deja de ser una improvisación y se convierte en una conversación contigo mismo en el tiempo. Lo que hiciste la semana pasada te espera cuando vuelves a abrir tu hoja de entrenamiento. Lo que hiciste ayer influye en lo que intentas hoy.

De pronto el entrenamiento tiene memoria.

Durante años mucha gente llevaba esto en una pequeña libreta. Hoy ni siquiera hace falta eso. Puedes hacerlo en una hoja de Google Sheets en el móvil. Entre serie y serie la abres, escribes lo que acabas de hacer y sigues entrenando.

Es curioso observarlo desde fuera.

Mucha gente utiliza el móvil entre series para mirar Instagram unos segundos. El mismo móvil podría ser el lugar donde queda registrada toda su historia de entrenamiento.

Semanas.

Meses.

Años.

Porque las dominadas no mejoran de un día para otro. Mejoran cuando una semana haces veinte repeticiones en total, la siguiente haces veintidós, y un mes más tarde te encuentras haciendo treinta sin haber notado exactamente cuándo ocurrió el cambio.

A veces subirás.

A veces repetirás exactamente lo mismo.

A veces incluso tendrás días peores.

Pero cuando todo queda escrito, el progreso deja de ser una sensación vaga. Puedes verlo delante de ti.

Entrenar es hacer el esfuerzo del día.

Mejorar es acumular esos días.

Por eso las dominadas no solo se hacen.

También se escriben.


Cómo empezar a hacer dominadas: la base antes de subir (Dominadas I)

Dominadas (II): cuando ya estás listo para subir

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